Con mil formas de destruirnos 
buscas la que hiere en el corazón.

La que nos construye para luego hundirnos,
la que nos deja crecer hasta que nos pare la razón.

Hasta que no haya respiración no acompasada, 
hasta que seamos ecos que son recuerdos 
que fueron vida, que fueron amor.

 Amor, ¿he dicho amor? 
Quién pensaría que fuera a sentirlo; 
yo, reina de hielo, me decían. 

¿Y qué hielo no se derrite?, les pregunto yo. 
¿Qué clase de amor es el que no encharca vacíos,
 el que no nubla cielos enteros? 

Quién necesita preguntar al aire,
si la respuesta está ahí: 
¿y cómo se hiela el deshielo? 
¿cómo se hiela el amor? 

Y llega el frío.

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