¿Cómo acallar todas esas voces que no se escuchan con los oídos? 
No eres suficiente, no eres suficiente.
Callados recuerdos de todo lo que siempre quisiste ser y nunca fuiste. 
¿Puedes oír mi silencio?
 ¿Lo escuchas
¿Te duelen las palabras que 
ni siquiera pronuncian mis labios?
¿Las que dice mi pulso,
las que te grita tu razón? 

Estoy aquí, exclamo para mis adentros. 
Estoy aquí, donde todos me observan y nadie me ve. 
Donde las decisiones no duelen, donde se escoge no escoger,
y que lo elija el destino.
(Eso que no sucederá)
Es en tanto en que yo lo soy, 
todo manos que se cierran 
para atrapar los vacíos que dejaste.

« Vacío sólo hay uno », me recuerdo.
O ninguno -que es decir lo mismo-.

Ningún vacío que lo llena todo. ¿Es eso posible?
« Lo es. Lo veo cada día »

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