Nunca jamás hubiera esperado encontrárselo precisamente en aquel lugar. Ella tampoco solía frecuentar las iglesias, templos o catedrales.
El silencio reinante le daba miedo.

Siempre había pensado que estaban construidas así por ese motivo. Si no escuchabas nada más, si no sentías otra cosa aparte de tus propios pensamientos, podías incluso llegar a pensar que Dios podía escucharlos.

¿Porque cómo si no va a escuchar tu voz entre miles de palabras que susurran las mentes de todo el mundo? ¿Cómo va a prestar atención a lo que tú quieres decirle si hay miles de voces tratando de comunicarse con él de alguna otra forma al mismo tiempo?

El ruido molesta. Ella siempre tenía la sensación de no ser escuchada en medio del tráfico a hora punta, de una clase esperando a que llegue el profesor, de un atasco, de un concierto, de una cena en familia.

Tenía la sensación de que su voz era demasiado débil como para ser escuchada entre tantas otras voces que, seguramente, tendrían más cosas que decir. Más importantes. Más trascendentes.

Sin embargo, se acercó a él en silencio, sentándose a su lado, justo en el primero de los bancos de madera.
    ¿Crees en Dios, Alen? —preguntó la chica en un susurró.
   Sólo en los malos momentos —respondió el chico, frunciendo los labios en una sesgada sonrisa—. Como todos, supongo. Queremos creer.
    ¿Y no es lo mismo? —aventuró la chica, hablando todavía en susurros—. Al fin y al cabo, no se puede demostrar. Querer creer es, en el fondo, hacerlo.
    Nada es nunca tan sencillo —replicó él—. Tú, yo, la gente… Somos egoístas. Nos da miedo la vida y nos da miedo la muerte. Nos dan miedo los principios y los finales. Nos aterra el cambio. Y por eso buscamos alguna explicación que se escape de nuestro control. Algo que, pase lo que pase, evite el sufrimiento que nosotros mismos nos causamos unos a otros. Algo que haga que las cosas importen cuando todo acabe. Algo que nos obligue a no hacer nada malo por lo que pueda pasar cuando llegue el final
Pero nada de eso existe. Simplemente me gustaría creer que así es.  

Etiquetas: