Del mismo modo que puede cubrir con un velo de misterio todos sus pensamientos ante mis ojos, para ella él no tenía ningún secreto. Le había calado desde el primer momento.

Ella.

Ella, que con una sola mirada puede deducir un mundo entero. Ella, que con un par de palabras bien escogidas puede reducir tu vida a cenizas. Ella, que no necesita, que no quiere, que no desea… Que prácticamente no vive. Ella te ha descubierto. Y es que cualquier máscara es frágil y efímera para aquellos ojos que han visto tantas diferentes. Cualquier disfraz se queda en nada para alguien que ya los ha llevado todos. No importa qué hagas, qué digas, dónde te escondas.

Siempre te encontrará.

Utilizará tus miedos para acabar con todas tus voluntades, potenciará tus inseguridades para evitar que crezcas, que te hagas fuerte. Destruirá todo aquello que te es querido sin reparos y sonreirá con inocencia cuando le preguntes los motivos.

¿Por qué?
Porque no los hay.

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