¿Nunca has experimentado esa sensación en tu propia piel? De no ser aceptado, de no ser querido, de estar en contra de todo y de todos sin apenas quererlo.
De que la gente piense que no tienes corazón, o que lo tienes y no lo usas, sin saber ni siquiera que quizá lo tengas roto. Quizá, no funciona bien. Tal vez haya recibido tantos golpes, arañazos y desengaños que ya no es como antes, que ya no... Siente, como antes. Pero las personas con un corazón intacto, inmune a todo, no saben lo que es eso.

No saben lo que es tener un corazón estropeado, que no funciona bien.Tú mismo eres consciente de que eso pasa, de que algo no va bien en ti. El hecho de que alguien haya estropeado tu corazón es lo único que provoca que tú hagas lo mismo inconscientemente con el de los demás.

Pero en realidad, no quieres. En realidad, sólo estás buscando que alguien te lo arregle. Te frustras pensando que todo el mundo quiere hacerte lo mismo, que todos quieren seguir estropeando tu corazón hasta que ya no puede más. Hasta que ya no puedas más y, efectivamente, te conviertas en la persona en la que la gente piensa que ya te has convertido: En un insensible.
Y tratas de esconderlo, tratas de tapar todos los agujeros de ese corazón roto con una falsa prepotencia, con una fingida arrogancia, que lo único que demuestran es lo inseguro que eres.
Te cuesta abrirte a los demás, te cuesta mostrar ese corazón tan arañado y lastimado porque piensas que es algo de lo que deberías avergonzarte.

Pero no es así, J, en absoluto.
Lo único que ese corazón roto demuestra es el hecho de que has permitido que muchas personas entre en él, y que, desgraciadamente, algunas, te hayan hecho daño. Pero es algo inevitable, y lo que no se te puede ocurrir hacer ahora es cerrarlo para siempre y convertirlo en algo de lo que avergonzarse. Tienes que estar orgulloso de ese corazón que tienes, y dárselo a una persona que sepas que va a tratarlo como se merece.

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