En cierto modo los seres humanos somos similares a una máquina. Somos máquinas de una complejidad inimaginable, pero al fin y al cabo, funcionamos según ciertos parámetros y solemos tener una función o un objetivo que tratamos de cumplir con el mayor éxito posible antes del final de nuestra existencia. Algunos están hechos para querer, para ayudar, para ser el apoyo de los demás. Otros para destruír, para derrotar, para hundir... Otros para alcanzar el poder. Otros para alcanzar la sabiduría. Algunos están para rellenar huecos, simplemente. Y otros ni siquiera saben para qué están aquí. Yo, por mi parte, sé que no estoy hecha para querer o para que me quieran. Soy de los que están aquí para rellenar...

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